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miércoles, 21 de noviembre de 2012

BLACK COWBOYS


* The last time I was here was on the Vote for Change-tour.... which was inspirational or traumatic memory for me, depending on how I feel....we voted, we didn’t change....but what can I say?....there’s work to do, men have got through the Dark Ages before.... I wrote a lot of songs on this record about sons and mothers, and there’s three or four, and in each of them that bond gets severed in some way.... there’s a fella named Jonothon Kozol who wrote some beautiful books about children in the inner city, one’s called Amazing Grace, which is worth getting a hold of and explains how we triage our citizens, we decide whose dreams are worth, living and whose are not and those that fall by the wayside are just the price of doing business (15-05-2005, Cleveland, OH)

BLACK COWBOYS

Raney William's playground was the Mott Haven's streets
Where he ran past melted candles and flower wreaths
Names and photos of the young black faces
Whose death and blood consecrated these places

Raney's mother said Raney stay at my side
For you are my blessing, you are my pride
It's your love here that keeps my soul alive
I want you to come home from school and stay inside

Raney'd do his work and put his books away
There was a channel showed a Western movie everyday
Lynette brought him home books
On the black cowboys of the Oklahoma range
The Seminole scouts that fought
The tribes of the Great Plains

Summer come and the days grew long
Raney always had his mother's smile to depend on
Along the street of stray bullets he made his way
To the warmth of her arms at the end of each day

Come the Fall, the rain flooded these homes
In Ezekiel's valley of dry bones
It fell hard and dark to the ground
It fell without a sound
Lynette took up with a man
Whose business was the boulevard
Whose smile was fixed in a face that was never off guard
In the pipes 'neath the kitchen sink his secrets are kept
In the day, behind drawn curtains
In Lynette bedroom he slept

Then she got lost in the days
The smile Raney depended on dusted away
The arms that held him were no more his home
He lay at night his head pressed to her chest
Listening to the ghost in her bones

In the kitchen, Raney slipped his hand between the pipes
From a brown bag pulled five hundred dollar bills
And stuck it in his coat side
Stood in the dark at his mother's bed
Brushed her hair and kissed her eyes
In the twilight Raney walked
To the station on streets of stone
Through Pennsylvania and Ohio his train drifted on
Through the small towns of Indiana the big train crept
As he lay his head back on his seat and slept

He woke and the towns gave way
To muddy fields of green
Corn and cotton and endless nothing in between
Over the rutted hills of Oklahoma
The red sun slipped and was gone
The moon rose and stripped the earth to its bone


* La última vez que estuve aquí fue por la gira de Vote for Change.... un recuerdo inspirador o traumático para mí, dependiendo de cómo me sienta.... votamos, no cambiamos ....pero, ¿qué puedo decir?....hay trabajo que hacer, los hombres han pasado Edades Oscuras antes.... escribí muchas canciones en este disco sobre hijos y madres, hay unas tres o cuatro, y en cada una de ellas esa unión se ve interrumpida de algún modo.... hay un tipo llamado Jonothon Kozol que escribió varios libros preciosos sobre niños en la ciudad, uno se llama Amazing Grace, que merece mucho la pena y explica cómo seleccionamos a nuestros ciudadanos, decidimos qué sueños valen la pena y cuáles no y los que rechazamos representan  el precio de hacer negocios (15-05-2005, Cleveland, OH)

VAQUEROS NEGROS

El patio de Raney William eran las calles de Mott Haven
Donde corría entre velas derretidas y coronas de flores
Nombres y fotos de jóvenes rostros negros
Cuya muerte y sangre consagraron estas tierras

Su madre decía: “Raney quédate a mi lado
Porque eres mi bendición, eres mi orgullo
Es tu amor lo que mantiene viva mi alma
Quiero que al volver a casa del colegio te quedes dentro”

Raney hacía su tarea y guardaba sus libros
Había un canal que daba una película del Oeste cada día
Lynette le traía a casa libros
Sobre los vaqueros negros de la cordillera de Oklahoma
Los exploradores Seminolas que lucharon
Con las tribus de las Grandes Llanuras

El verano llegó y los días se alargaron
Raney siempre podía contar con la sonrisa de su madre
Entre una calle de balas perdidas se abría camino
Hasta la calidez de sus brazos al final de cada día

Al llegar el otoño, la lluvia inundó los hogares
En el valle de huesos secos de Ezequiel
Caía sombría y con fuerza sobre el suelo
Caía sin sonido alguno
Lynette se juntó con un hombre
Cuyos negocios estaban en el bulevar
De sonrisa encajada en un rostro siempre en guardia
En las tuberías bajo el fregadero guardaba sus secretos
De día, tras cortinas echadas
En la habitación de Lynette dormía

Y así, ella se perdió en los días
La sonrisa con la que contaba Raney se esfumó
Los brazos que lo mantenían ya no eran su hogar
Yacía de noche con su cabeza sobre su pecho
Escuchando al fantasma en sus huesos

En la cocina, Raney deslizó su mano entre las tuberías
De una bolsa marrón sacó cinco billetes de cien
Y los metió en el bolsillo de su abrigo
Se acercó a oscuras a la cama de su madre
Le acarició el pelo y la besó en los ojos
Bajo el crepúsculo Raney se marchó
Hasta la estación por calles empedradas
A través de Pennsylvania y Ohio su tren fue a la deriva
A través de pueblos de Indiana el gran tren se arrastró
Mientras, apoyó su cabeza en el asiento y se durmió

Despertó y los pueblos dieron paso
A campos verdes embarrados
Maíz y algodón y un infinito en medio de la nada
Sobre las abruptas colinas de Oklahoma
El sol carmesí descendió y desapareció
La luna se alzó y desnudó la tierra hasta los huesos






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